Verdad y verosimilitud en la historia: retórica, literatura e historia
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Fecha
2008
Autores
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Editor
Revista Diálogos
Resumen
https://doi.org/10.15517/dre.v9i0.31819
Descripción
La oposición entre historia y literatura frecuentemente se alimenta de tres lugares comunes (y por lugar común me refiero a esas afirmaciones ampliamente consensadas, ambiguas, y en ocasiones vacías de significado, y sin embargo, necesarias para el entramado del discurso).1 Primer lugar común, las fronteras que separan a la historia de la literatura son difusas. Bajo esta afirmación subyace otro problema: cómo el literato y el historiador, cada uno atrincherado en su propia disciplina, representan el quehacer del otro y cómo funcionan los prejuicios --en sentido gadameriano-- implícitos en esta doble representación. El segundo lugar común enfatiza las similitudes: la historia y la literatura comparten un elemento nodal: el relato, la trama. Para ambos la inteligibilidad de la realidad a la que se refieren descansa en una trama que desarrolla un conflicto, con personajes, bajo una unidad espacial y temporal definidas. Este lugar común ha conducido a innumerables debates sobre la narratividad en la historia, a los que no me referiré en estas páginas. El tercer lugar común se centra en las diferencias. La distinción entre historia y literatura remite al tratamiento de la realidad. Las respuestas en los en los últimos 26 siglos (si tomamos a Aristóteles como referente) han sido muy diversas y fecundas en matices, quizá una de las más lúcidas fue la de Sexto Empírico. El latino distinguió tres narrativas: historia, ficción y mito. La historia narra la verdad realmente como sucedió, la ficción relata cosas que no sucedieron pero que parece que sucedieron y el mito cuenta cosas que no sucedieron y que son falsas.
Palabras clave
Historia, Literatura, history, Literature, histoire, Littérature|